El estado de mis párpados
cada día más abajo,
por las horas de insomnio mental.
Al dormir, no duermo.
Circula por mi tráquea un humo que apuñala
y que con muchas ganas, me mata.
No hay vida,
estoy muerta y mis pupilas lo recitan.
Te exponen mediante el verso de las miradas
que aquí dentro no hay nada,
que ya no hay ganas.
Que el vacío fluye por mis venas,
que no existe sangre
ya que un día mi corazón
dejó de latir.
Ausencia de latidos,
falta de corazón.
Abundancia de sentimientos.
Y es que mi corazón se lo llevaron
simplemente a ningún lado.
Entre piedras, bajo escombros;
ahí yace mi forma de vida,
sin vida.
Enterrada, bajo tierra.
Angustia existencial al oír
el despertador sonar.
Saber que nada acaba,
que esto acaba de empezar.
Que quedan lágrimas y sábanas que manchar.
Que el dormir por la noche me haga vida y no rutina.
Que mi corazón lata y encuentre una salida.
Que la sangre fluya y me sienta viva.
Que el despertador suene y alguien diga
"Buenos días".
"Buenos días".
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