martes, 10 de noviembre de 2015
miércoles, 8 de abril de 2015
Le quise, y a veces, él también me quiso; digo yo.
Te escribiría los versos más tristes durante la noche,
como Neruda,
contándote la historia de como ya no estás.
De como un día éramos
y ahora simplemente eras.
De cómo se me pasan las horas imaginando algún quizá.
Esperaría a que saliera la luna,
como cada noche,
pensando cómo irá vestida,
si saldrá entera o estará hecha pedazos
—como yo—.
Y aun sabiendo a cada anochecer que ella saldrá
y me acompañará durante horas,
vivo con miedo los días,
al recordar que tú,
vida mía,
desapareciste de la mía,
sin mas.
Y que si 'tiritan azules, los astros, a lo lejos'
no es por gusto,
es por el invierno que me has dejado,
rozando los 40º
como Neruda,
contándote la historia de como ya no estás.
De como un día éramos
y ahora simplemente eras.
De cómo se me pasan las horas imaginando algún quizá.
Esperaría a que saliera la luna,
como cada noche,
pensando cómo irá vestida,
si saldrá entera o estará hecha pedazos
—como yo—.
Y aun sabiendo a cada anochecer que ella saldrá
y me acompañará durante horas,
vivo con miedo los días,
al recordar que tú,
vida mía,
desapareciste de la mía,
sin mas.
Y que si 'tiritan azules, los astros, a lo lejos'
no es por gusto,
es por el invierno que me has dejado,
rozando los 40º
martes, 24 de febrero de 2015
Obviando que cada día, me acariciarás el pelo.
No suelo hacer esto,
pero quiero marcarte el cuello,
la mejilla,
y si me dejas,
tu boca.
Vámonos de aquí,
y límpiame mis labios del sueño
de tenerte atrapado en ellos.
Sonríeme con fuerza,
sólo como tú sabes hacer
antes de robarme nuestro segundo beso,
porque el primero te lo quité yo.
Clávame tus ojos,
como si no hubiese otros en este mundo
-yo ya me hice una casa en los tuyos-,
Vérsame después del tercer beso,
sólo como yo sé que sabes
pero que aún no me has enseñado.
Volvamos,
a tientas,
cogidos por el cuarto
-ya nos veremos en tu habitación-
como si tuviésemos las manos entrelazadas,
cuando en realidad son nuestros labios.
Se nos olvidó quitarnos el carmín de nuestra cara,
prueba inerte del delirio de quererte.
Huyamos,
deja que te guarde en la cartera,
como el recuerdo de mi vida,
sin dejar que llegues a ser recuerdo,
obviando que cada día,
me acariciarás el pelo.
pero quiero marcarte el cuello,
la mejilla,
y si me dejas,
tu boca.
Vámonos de aquí,
y límpiame mis labios del sueño
de tenerte atrapado en ellos.
Sonríeme con fuerza,
sólo como tú sabes hacer
antes de robarme nuestro segundo beso,
porque el primero te lo quité yo.
Clávame tus ojos,
como si no hubiese otros en este mundo
-yo ya me hice una casa en los tuyos-,
Vérsame después del tercer beso,
sólo como yo sé que sabes
pero que aún no me has enseñado.
Volvamos,
a tientas,
cogidos por el cuarto
-ya nos veremos en tu habitación-
como si tuviésemos las manos entrelazadas,
cuando en realidad son nuestros labios.
Se nos olvidó quitarnos el carmín de nuestra cara,
prueba inerte del delirio de quererte.
Huyamos,
deja que te guarde en la cartera,
como el recuerdo de mi vida,
sin dejar que llegues a ser recuerdo,
obviando que cada día,
me acariciarás el pelo.
lunes, 19 de enero de 2015
El mismo cuento cada noche.
Besar tus ojeras
como quien besa unos labios,
sentir el frío en los míos
cuando me rozan tus párpados...
Que la noche se consume
como mis cigarros en ceniza,
que nuestro amor también lo hace,
por mucho que le recitemos a Neruda;
que yo no quiero escribirte los versos más tristes
esta noche,
quiero hacerte el verso triste cada día.
como quien besa unos labios,
sentir el frío en los míos
cuando me rozan tus párpados...
Que la noche se consume
como mis cigarros en ceniza,
que nuestro amor también lo hace,
por mucho que le recitemos a Neruda;
que yo no quiero escribirte los versos más tristes
esta noche,
quiero hacerte el verso triste cada día.
lunes, 12 de enero de 2015
Pero a veces, no dejas elección.
Siempre me equivoco,
y la lío
y le doy de más
a quien no lo necesita,
y le doy de menos
a quien sí se lo merece.
Que la vida nos confunde
porque no todos los caminos son rectos
y no todos los paseos acaban en tu cama
-que es mucho mejor que Roma-.
Que la luna tiene celos
porque yo puedo tocar tu pelo,
y las estrellas me alaban
por poder hacerlo.
Disculpa si te duele
-o si te duelo-
pero hay versos más profundos que agujeros,
que la oscuridad no entra por la ventana
porque ya vive en ella.
Cariño,
yo vine a abrirte el alma,
no a destrozarte el corazón;
pero
a veces
no dejas elección.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)