viernes, 27 de marzo de 2020

Me olvidé


De verdad que ya he olvidado
cómo se manchaban nuestros zapatos
los días de lluvia,
cuando decíamos que no hacía falta paraguas,
que vida solo hay una
y mejor sentirla en nuestra cara.
El barro del felpudo ya está seco,
y las sudaderas siguen manchadas
-porque lo de llevar abrigos no va-.
En septiembre llegó el frío,
el otoño de mi invierno;
Acércame la bufanda,
no quiero que me veas la cara,
no quiero un invierno sin tus brazos
como manta.
Te juro que te he olvidado,
pero me olvidé de olvidarte
y ya no sé quererme.

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