martes, 31 de marzo de 2020

Me perdí


Me sigo autoengañando,
y culpándote de mi insomnio,
“Dormir es de cobardes”,
¿recuerdas?
Madrugadas sin espera
y mi vida entre tus manos.
Los mejores atardeceres
los vi a través de tus ojos;
y ya sabes que yo soy más de lunas,
pero a tu lado
el sol
se
ve
más
bonito.
Íbamos a comernos
-el mundo-,
pero fallamos
demasiado.
La historia de tu cuerpo sobre el mío
ni tan triste
ni tan mala,
pero acabó en guerra.
Ninguno ganamos,
amor,
pero
yo
sí
que
-me-
perdí.

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