sábado, 28 de marzo de 2020

Y lo que venga después


He visto tu alma
hecha mil pedazos
a través de tus ojos,
al mismo tiempo
que me hablabas de tus sueños
con una sonrisa en la cara.
He visto
cómo tu reflejo en el espejo
sacaba un pañuelo del bolsillo
y salía para dártelo,
porque no puede verte más llorar.
También te he escuchado
reír a carcajadas
por la gracia ajena
-y por la desgracia propia
también-.
Te he visto mirar el cielo
sabiendo que estás a sus pies,
pero cariño,
Madrid jamás estará
a tu altura.
Me he visto a tu lado,
también,
esperando el momento
exacto,
buscando ese segundo
efímero,
para regalarte
mis ojos
y lo que venga
después.

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